Educando en positivo

15/11/2014

La educación es uno de los pilares más importante en lo que se refiere a nuestra relación con los demás y con el medio que nos rodea. Es por ello que debe estar presente en todos los ámbitos, y también, por supuesto en el que se refiere a nuestras mascotas.

Estoy convencida de que, si los que tenemos animales a nuestro cargo, antes de adoptar (doy por hecho que una mascota debe llegar a nosotros a través de la adopción) dedicáramos algún tiempo a conocer como suele ser su comportamiento y a comprender algunas pautas básicas sobre educación, desaparecerían muchos de los problemas de comportamiento que en muchos casos dan al traste con la relación entre el animal y el humano y lleva, irremediablemente, al abandono y al maltrato.

Es por ello que desde nuestra Asociación comenzamos esta sección que pretende ayudar, en la medida de lo posible, a que la relación con nuestras mascotas sea sana, óptima y reconfortante.

La Iniciamos, por tanto, abordando el tema de la educación en positivo en perros, ofreciendo unas breves pinceladas de lo que es esta manera de educar.

Partimos de la base de que el perro es un animal social, que se integra perfectamente en nuestras familias y que tiene unas capacidades cognitivas cuanto menos sorprendentes. Además tienen emociones, es decir, sienten dolor, tristeza, miedo, ansiedad, etc. Por lo tanto, el trato que le dediquemos debe ser adecuado, porque de lo contrario aflorarán problemas de comportamiento.

Perro jugando con su dueño en la playa

(Fotografía de Lourdes Castillo)

Todo esto no significa que debamos dejar hacer al perro lo que le venga en gana, se trata más bien de lo contrario, de brindar a nuestro amigo un entorno adecuado con unas normas precisas y claras.

Vamos a definir, para comenzar, una serie de conceptos básicos:

  1. Refuerzo: lo que presentado en el momento en que se da un comportamiento, aumenta la posibilidad de que este se repita.
    • Refuerzo positivo: Dar premios, comida, caricias, hacer cosas que al perro le guste y disfrute con ello, juegos, salir de paseo, etc.
    • Refuerzo negativo: por ejemplo el uso de collares eléctricos o de púas. Es decir, el comportamiento se fortalece cuando cesa una molestia o incluso un dolor.
  2. Castigo: es lo contrario al refuerzo, es decir, todo aquello que aplicado en el momento que se muestra el comportamiento disminuye la probabilidad de que este se repita.
    • Castigo positivo: gritar al perro, pegarle, mojarle el hocicos en sus orines, darle tirones de la correa…
    • Castigo negativo: ignorarle, dejarle a solas, si tira de la correa dejamos de caminar…

Por lo tanto, teniendo en cuenta los conceptos que hemos explicado, los educadores en positivo utilizamos el refuerzo positivo y el castigo negativo. En otras palabras, premiamos el comportamiento adecuado e ignoramos el que queremos eliminar. Un educador en positivo jamás gritará o infligirá dolor a un perro.

Evidentemente, y sobre todo cuando existen problemas, estas técnicas deben ser aplicadas para cada caso en concreto y por profesionales. Al menos hasta que se comprenda bien cómo actuar en cada caso, ya que el uso de métodos de adiestramiento mal aplicados pueden ocasionar daños comportamentales difíciles de solucionar.

Educar en positivo significa intentar comprender a nuestros perros, usando la empatía y el respeto por nuestros amigos.
Reyes Morillo (Educadora y Técnico en Modificación de Conducta)